¿Por qué un LABORATORIO?
El YASUNÍ es un ecosistema deslumbrante y frágil, un profundo llamado a balancear las relaciones entre lo natural, lo humano y lo sagrado. El YASUNÍ, en lo que va del siglo 21, se ha constituido en un referente global de la biodiversidad; de la resistencia de sus herederos y guardianes legítimos: los pueblos y nacionalidades amazónicas; y de posibilidades para imaginar un futuro más allá del extractivismo. El YASUNÍ es un símbolo que genera movilización ciudadana, renueva nuestra imaginación política y motiva formas de acción cultural, educativa y artística que tienen en la Amazonía su horizonte común. En esa perspectiva, el debate y reconocimiento de los Derechos de la Naturaleza en la Constitución del Ecuador (2007-2008); la iniciativa YASUNÍ ITT (2007-2013); la lucha por el referéndum y el respeto por la decisión popular de mantener el YASUNÍ libre de explotación petrolera (2013- 2025); han significado un cúmulo de experiencias y aprendizajes, pero también de giros y rupturas.
Un importante número de líderes sociales y comunitarios, activistas, investigadores, estudiantes y artistas nos hemos involucrado de distintas maneras y en varias etapas de estos procesos en torno a la defensa del YASUNÍ y la AMAZONÍA y la NATURALEZA. Exhibiciones, publicaciones, eventos académicos, archivos, residencias, documentales o talleres, han intentado acompañar las luchas de los pueblos y nacionalidades amazónicas; así como cultivar en la conciencia pública el respeto y defensa de los derechos tanto humanos como de la naturaleza. Sin embargo, muchos de nuestros gestos, eventos, producciones y obras no han logrado una continuidad o no han podido cruzar el puente que lleva de las ciudades a la selva, sobre todo por falta de recursos y de circuitos locales establecidos.
¿En qué consiste ECUA?
En la actual coyuntura que vive el país y la región, nos parece necesario retomar los espacios de encuentro y convivencia, la palabra y la mirada que circula, la comida que se comparte, el trabajo que se ofrece, los límites que se asumen, el reconocimiento a quienes sabemos que han sostenido procesos. Nuestro nombre ECUA es un anagrama waorani creación de Manuela Ima basado en un dibujo efímero, realizado en 2001 a orillas del río Tiwino a partir de huevos de tortuga, fotografiado por la artista María Primo.
LABORATORIO ECUA es una invitación a juntarse por un fin de semana para compartir lo hecho, para pensar cómo seguir caminando y renovar el tejido de redes de acción y reflexión. Hemos convocado a varios actores comunitarios, culturales, educativos y artísticos reconocidos, cuyo compromiso continúa orbitando alrededor del YASUNÍ y la AMAZONÍA. Obviamente, estas voluntades no son todas, ni son las únicas, pero hemos procurado ser generosos y respetuosos con el trabajo realizado.
DEVOLUCIÓN (ofrenda / mirada / escucha)
Relatos de las experiencias invitadas y entrega comunitaria de materiales para activar preguntas colectivas sobre los alcances de nuestros proyectos.
POSIBILIDAD (trocha / visión / camino)
Minga para imaginar formas de acción continua, cómo instituir el campo cultural y educativo como vehículo integrador y herramienta para la transformación.
ARCHIVO (suma / huella / resonancia)
Establecer inventarios y genealogías de las relaciones del campo cultural y educativo con las realidades amazónicas en distintas temporalidades. Documentar ECUA para construir una memoria mediante una plataforma web que funcionará como acervo digital y como espacio conector de distintos procesos y memorias en torno a la Amazonía.
¿QUÉ ES UNA MINKA?
En las cosmovisiones de los pueblos y naciones de ABYA YALA (América) el sujeto es comunidad y la comunidad es el sujeto, sentir, pensar y actuar son un mismo impulso. Lo visible (personas), lo espiritual (ancestros), y lo material (lugares) son una integralidad. Las relaciones temporales (memoria) y territoriales (lucha) entre lo humano y lo no humano se encaminan a establecer relaciones de respeto y de reciprocidad. El propósito de la vida es sostener colectivamente el equilibrio entre todas estas dimensiones, en un movimiento constante y complejo.
En esa perspectiva, el trabajo se concibe como un ámbito individual y colectivo de la necesidad, del gozo y de la gratitud al cosmos. La finalidad del trabajo no es la riqueza o la explotación sino el bien compartido y la responsabilidad comunitaria por el cuidado de sí: yo trabajo contigo porque mañana trabajás conmigo.
LABORATORIO ECUA adoptó la MINKA como forma espacial/temporal idónea para nuestros encuentros, diálogos y visionamientos. En la MINKA las expectativas, diferencias, tensiones, incluso contradicciones, pudieron circular mediante la palabra, el canto, las imágenes o el alimento. En la MINKA pudimos imaginar líneas de acción a futuro, trazar conexiones entre participantes, en un gesto leve, modesto, pero potente.
MINKA SHUK
Una de las preocupaciones permanentes de los pueblos y nacionalidades indígenas es la defensa y el cuidado de los territorios que ancestralmente les pertenecen. Este tema ha sido históricamente el centro de la disputa y negociación con el Estado (colonial y republicano). Diferentes tradiciones de organización, resistencia y lucha han posibilitado la pervivencia de pueblos y nacionalidades hasta la actualidad. MINKA SHUK asumió el desafío de poner nombre a las problemáticas más acuciantes, valorar los aprendizajes de los mayores, leer los cambios políticos y tecnológicos para el diseño territorial, poner en evidencia el riesgo para líderes y organizaciones ante la creciente violencia desencadenada por el extractivismo petrolero, minero y cultural. MINKA SHUK resumió la necesidad urgente de estructurar alianzas por la vida como forma acción conjunta ciudad, campo, selva y la Constitución del Ecuador 2008, que es el resultado de décadas de camino, de pensamiento y acción comunitaria, como un valioso instrumento para la reflexión y la defensa de los territorios y las comunidades, a pesar de sus límites institucionales..
MINKA ISHKAY
La MINKA ISHKAY reunió reflexiones sobre cómo poner la vida en el centro y desmontar las fronteras entre ciencia, arte y saberes ancestrales, reconociendo que todo conocimiento tiene valor y que urge un diálogo de saberes que aterrice en prácticas concretas. El grupo cuestionó las categorías que separan arte y artesanía, la apropiación cultural y las jerarquías que afectan la visibilidad de las prácticas indígenas, apostando por futuros más fluidos y justos. También se habló del campo cultural y la comunicación: la necesidad de simplificar lenguajes institucionales, diversificar formatos, usar lenguas originarias, fortalecer los circuitos locales en los territorios y descentralizar los espacios de encuentro hacia la Amazonía. La conversación insistió en ampliar las alianzas, enlazar redes y plataformas, crear mapas alternativos y usar tecnologías para comunicar historias de esperanza. La Minka cerró con una visión compartida: volver a soñar, imaginar futuros posibles y construir micro-laboratorios que impulsen buenas prácticas, comercio justo y procesos creativos arraigados en el territorio.