ser planta ser
TALLER DE FOTOGRAFÍA SIN CÁMARA
guiado por MARÍA PRIMO
El taller propuso una aproximación experimental a la fotografía sin cámara, entendida como herramienta de creación, observación y relación con el territorio.
Se trabajó con dos técnicas artesanales: la cianotipia, desde la preparación de la emulsión y la sensibilización de superficies hasta la exposición, el lavado y el secado, y la antotipia con cúrcuma, que abrió la puerta a los pigmentos naturales y a imágenes hechas con materiales cercanos y accesibles.
Se probaron distintos tiempos, soportes y formatos. Los recorridos para recoger plantas y otros materiales del entorno fueron parte del proceso. En el camino, la luz, el agua, la humedad, la condensación y el clima se convirtieron en variables que dejaron su huella en el papel y en la tela. El proceso culminó con la realización de una pieza textil colectiva de gran formato.
APRENDER TEJIENDO
TALLER DE TEXTURAS AMAZÓNICAS
guiado por MANUELA IMA
La propuesta fue un espacio abierto de aprendizaje, intercambio y experimentación en torno al tejido tradicional Waorani: sus materiales, sus técnicas y sus posibilidades contemporáneas dentro del arte textil. El tejido dialogó con otras propuestas del Laboratorio, como la elaboración de silbatos, la cianotipia y la exploración de los sonidos de la selva.
Tejer lleva tiempo, y una pieza no se termina en unas jornadas. Por eso el taller no buscó cerrar un objeto, sino acercarse a la práctica, compartir experiencias y despertar el interés por continuarla, sobre todo entre las personas jóvenes.
El tejido se reafirmó como práctica cultural, como forma de transmisión entre generaciones y como resistencia cultural: una manera de mantener vivos conocimientos, materiales y tradiciones amazónicas, y de hacerlos circular entre mujeres y participantes de distintos territorios.
sonoridad y territorio
TALLER DE GRABACIONES DE CAMPO
guiado por FABIANO KUEVA Y NICO OQUENDO
El taller Sonoridad y Territorio se propuso como un intercambio de sentires, pensares y actuares en torno al sonido, entendido como una conversación con el ecosistema de la selva. Partió de preguntas como: ¿es posible conversar con el río, con las plantas, con la tierra? ¿Cómo escuchar esas conversaciones, cómo grabarlas, cómo combinar los sonidos de la selva?
Para explorarlas, combinó la tradición de la educación popular latinoamericana con las teorías de la escucha crítica, a través del diálogo, la caminata, la escucha y la grabación de campo, sin roles estrictos de maestro y alumno ni jerarquía entre teoría y práctica. Los saberes de cada proceso tomaron cuerpo en distintos soportes: la construcción de silbatos cerámicos y de micrófonos caseros, un programa de radio, grabaciones de campo y un concierto pedagógico final. A este conjunto lo llaman territorios de saberes, un concepto surgido en 2005 junto al radialista y dirigente indígena Álvaro Piranga, del pueblo Coreguaje (Colombia), que nombra el cruce entre conocer, sentir y actuar y recoge la noción de territorio de varios pueblos indígenas, afro y populares latinoamericanos, que abarca todas las dimensiones de la vida, humana y no humana.
Con la premisa de aprender haciendo y hacer con lo que se tiene, el taller se planteó como apoyo a las luchas políticas y las reivindicaciones territoriales, con una postura crítica frente a la dependencia digital y un énfasis en las prácticas relacionales, situadas y localizadas.
TOMAR LA PALABRA
TALLER DE VÍDEO CON CELULAR
guiado por ANTONY LOZADA
La actividad se propuso como un espacio de aprendizaje práctico para descubrir lo que un teléfono celular puede contar. Entendido como un instrumento accesible, el teléfono sirvió para registrar, interpretar y comunicar las realidades de los territorios, las comunidades y sus procesos sociales y culturales.
Cada jornada llevó los contenidos a ejercicios concretos: lenguaje audiovisual y fotográfico, composición, registro de imagen y sonido, iluminación y edición. Producir contenidos implica también decidir qué mostrar, desde dónde mirar, cómo escuchar y cómo organizar los elementos para construir un mensaje, y el taller buscó fortalecer esa mirada.
A lo largo de cinco jornadas se recorrieron las etapas de la producción: de la idea y la planificación a la grabación, la selección, el montaje y la presentación de piezas hechas por las propias personas participantes. Así, el conocimiento técnico se unió a la experiencia directa, con el fin de promover un uso autónomo del audiovisual para la comunicación comunitaria, la memoria social y la difusión de iniciativas locales.